Budismo

Budismo - Enseñanzas del Buda

El Renacimiento según el Budismo (Reencarnacion para los Hindúes)

21 de Julio, 2012 a las 10:56 am En BudismoFilosofía
Etiquetas: buda budismo tibetano reencarnacion hindúes conciencia mundo material existencia desintegración universo ciclo mente creador renacimiento vidas sucesivas entidad cuerpo impermanencia budismo

La base sobre la que los budistas aceptan el concepto de

renacimiento es principalmente la continuidad de la conciencia.

Tomemos, por ejemplo, el mundo material: a todos los

elementos de nuestro universo presente, hasta los más minúsculos,

se les puede seguir la pista, según creemos, hasta

un origen, un punto inicial en el que todos los elementos del

mundo material están condensados en lo que técnicamente se

conoce como «partículas elementales». Estas partículas, a su

vez, son el estado resultante de la desintegración de un

universo anterior. Así pues, existe un ciclo constante en el

que el universo evoluciona y se desintegra, y luego vuelve de

nuevo a existir.

La mente es muy similar. El hecho de que poseemos

algo llamado «mente» o «conciencia» es de todo punto evidente,

puesto que nuestra experiencia testifica su presencia.

Igualmente evidente es, y también por experiencia propia,

que lo que llamamos «mente» o «conciencia» es algo que está

sujeto a cambio cuando se expone a diversas condiciones y

circunstancias. Esto nos muestra su naturaleza momento a

momento, su susceptibilidad al cambio.

Otro hecho evidente es que los planos más manifiestos

de la «mente» o «conciencia» están íntimamente relacionados

con los estados fisiológicos del cuerpo y, en realidad, dependen

de ellos. Pero tiene que haber alguna base, energía o

fuente que confiere a la mente, cuando interacciona con las

partículas materiales, la capacidad de producir seres vivos

conscientes.

Igual como sucede en el plano material, también la

conciencia tiene que tener su continuo en el pasado. Así, si

seguimos la pista hacia atrás a nuestra mente o conciencia

presente, comprobaremos que estamos buscando el origen de

la continuidad de la mente, la cual, de modo similar al

origen del universo material, tiene una dimensión infinita;

carece de principio, como veremos.

Por consiguiente, tiene que haber renacimientos sucesivos

que permitan la existencia de ese continuo de la mente.

El budismo cree en la causalidad universal, en que todo

está sujeto a cambio, a causas y condiciones. Así pues, no

hay lugar para un creador divino ni para seres creados por

sí mismos; antes bien, todo surge a consecuencia de causas y

condiciones. Por lo tanto, también la mente, o la conciencia,

llega a existir a consecuencia de sus instantes anteriores.

Al hablar de causas y condiciones, hay dos categorías

principales: causas substanciales, es decir aquello de lo cual

se produce algo, y factores cooperativos, que contribuyen a

esa causalidad En el caso de la mente y el cuerpo, si bien

se influyen mutuamente, ninguno de los dos puede convertirse

en substancia del otro. [...] M la mente ni la materia,

aunque mutuamente dependientes, pueden servir de causa

sustancial la una de la otra.

Esta es la base sobre la cual el budismo acepta el

renacimiento.''

 

La mayoría de la gente interpreta la palabra «reencarnación»

en el sentido de que hay alguna «cosa» que se reencarna, que

viaja de vida en vida. Pero el budismo no cree en una entidad

independiente e inmutable, como un yo o un alma, que sobreviva

a la muerte del cuerpo. Lo que proporciona la continuidad

entre vidas sucesivas, creemos, no es una entidad, sino el más

sutil de los planos de la conciencia. El Dalai Lama explica:

Según la explicación budista, el principio creativo fundamental

es la conciencia.

Hay distintos planos de conciencia. La

que llamamos conciencia sutil más interior está siempre

presente. La continuidad de la conciencia es casi como algo

 

permanente, como las partículas elementales. En el campo de

la materia son las partículas elementales; en el campo de la

conciencia, es la Luz Clara. [...] La Luz Clara, con su

energía especial, establece la conexión con la conciencia."

La manera exacta en que se produce el renacimiento queda

bien ilustrada con el siguiente ejemplo:

Las existencias sucesivas de una sene de renacimientos no

son como las perlas de un collar, que se mantienen unidas

gracias a un cordón, el «alma», que pasa a través de todas

ellas; más bien son como dados puestos el uno encima del

otro formando una pila. Cada uno de los dados está separado,

pero sostiene al de arriba, con el que está conectado

funcionalmente. Entre los dados no hay identidad, sino condicionalidad.

En las escrituras budistas se encuentra una explicación muy

clara de este proceso de condicionalidad. El sabio budista Nagasena

se la expuso al rey Milinda en una famosa serie de respuestas

a las preguntas que el rey le formulaba.

—Cuando alguien renace —preguntó el rey a Nagasena—,

¿es el mismo que acaba de morir o es distinto?

—No es el mismo ni es distinto... —contestó Nagasena—.

Decidme: si un hombre encendiera una lámpara, ¿podría proporcionarle

luz toda la noche?»

-Sí.

—Entonces, la llama que arde en la primera vigilia de la

noche, ¿es la misma que la que arde en la segunda o en la última?

-No.

—¿Significa eso que hay una lámpara en la primera vigilia

de la noche, otra en la segunda y otra en la tercera?

—No, la luz brilla toda la noche debido a esa única lámpara.

—El renacimiento es muy parecido: un fenómeno surge y

otro cesa simultáneamente. Así, el primer acto de conciencia en

la nueva existencia no es el mismo que el último acto de

conciencia en la existencia anterior, y tampoco es distinto.

El rey le pide otro ejemplo que ilustre la naturaleza exacta

de esta dependencia y Nagasena la compara con la leche: la

cuajada, la mantequilla o el ghee que se obtienen de la leche no

son nunca lo mismo que la leche, pero dependen completamente

de ella para su producción.

Entonces el rey le pregunta:

—Si no hay ningún ser que pase de un cuerpo a otro, ¿no

deberíamos quedar libres de todos las actos negativos que hemos

cometido en vidas pasadas?

Nagasena propone este ejemplo: un hombre roba unos

mangos. Los mangos que ha robado no son exactamente los

mismos mangos que la otra persona había plantado y poseía en

un principio, conque ¿cómo se le puede considerar merecedor

de castigo? El motivo de que lo merezca, dice Nagasena, es que

los mangos robados crecieron sólo por causa de los que su

dueño plantó en un principio. Del mismo modo, es por causa

de nuestras acciones en una vida, puras o impuras, por lo que

quedamos conectados con otra vida, y no nos libramos de sus

consecuencias.

 

 

FUENTE: "El Libro tibetano de la vida y la muerte"

SOGYAL RIMPOC

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Leal

06 de Julio, 2012 a las 8:38 pm En GeneralFilosofía
Etiquetas: budismo leal cuerpo mente espiritu equilibrio reflexion practica espiritual disfrute

“Ser leal a uno mismo, significa tener una práctica espiritual que disfrute y brinde diariamente, equilibrio de cuerpo, mente y espíritu” _/\_

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Enseñanza = Dharma

06 de Julio, 2012 a las 4:29 pm En BudismoFilosofía
Etiquetas: budismo enseñanza dharma mal bien mente enseñanza de los budas filosofia purificar practicar hacer

No hacer el mal,
practicar el bien,
purificar la mente.
Ésta es la enseñanza de los Budas!

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Karman=Karma= Acción de Voluntad Propia

07 de May, 2012 a las 12:17 am En GeneralBudismo
Etiquetas: karma budismo accion ignorancia mente vida karman budista mental, verbal o física eleccion

Según el budismo, toda acción intencionada o elegida (karman) crea una variedad de resultados y nuevas condiciones, llamadas maduración  o fruto , que son de del mismo tipo de calidad moral de la acción (buena o mala).

 

La acción puede ser mental, verbal o física; un simple recuerdo podría ser un fruto kármico. Un acto auténticamente reflejo no tiene valor kármico alguno. Sin embargo un impulso sí constituye karman, porque se da en la ignorancia de su auténtica naturaleza de elección.

 

Desde una perspectiva budista, cada elección condiciona o refuerza algún hábito, conducta o estado que va creando, de manera acumulativa, nuestra propia personalidad, disposición y las formaciones mentales (samskāra) que afectarán las tendencias de nuestra vida.

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Palabras

04 de May, 2012 a las 2:27 am En BudismoFilosofía
Etiquetas: palabras moble silencio sabiduria filosofia budismo Paz pureza practica liberacion mente

 

Cuando no tengas nada importante que decir, guarda el noble silencio. Si no puedes mejorar lo dicho, por otros, guarda el noble silencio.

 

Una vez hemos pronunciado las palabras, nos hacemos presos de las mismas. Vigila tus palabras.

 

A veces el hombre no puede controlar las circunstancias, pero siempre puede controlar su propia mente.

 

He aquí la suprema sabiduría y la más noble: conocer la aniquilación de todo el sufrimiento. He aquí la suprema paz y la más noble: el apaciguamiento de la avidez, del odio y de la ofuscación.

 

La vida de pureza no se practica para conseguir fama, honores ni provecho, ni para lograr una moralidad, conocimiento y visión perfectos.

 

La definitiva liberación de la mente, esta y solo esta es la finalidad de la vida de pureza, esta es su esencia, esta es su consumación.

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Presto para hacer el Bien

21 de Abril, 2012 a las 12:31 pm En GeneralBudismo
Etiquetas: frases del buda budismo Citas bien mente ego maldad buda

La mente tiene miedo de hacer el bien, porque el bien sólo puede hacerse en estado de carencia de ego. El bien es una consecuencia del estado de No-mente.

Sé diligente para hacer el bien. Si eres lento, la mente, deleitándose con su maldad, te atrapará.

 

Buda.

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EL CÍRCULO DEL SUFRIMIENTO

08 de Abril, 2012 a las 1:13 pm En Budismo
Etiquetas: sufrimiento ignorancia apego ira los tres venenos budismo filosofia enseñanza mente dharma


¿Por qué DESEO y me APEGO?
Porque IGNORO las consecuencias.
¿Por qué me lleno de IRA si no lo alcanzo o lo pierdo?
Porque IGNORO su ilusoriedad o inpermanencia
¿Por qué me APEGO a la IRA?
Porque IGNORO sus consecuencias.
¿Por qué IGNORO que IGNORO?
Porque me APEGO a la IGNORANCIA.
¿Por qué me APEGO a la IGNORANCIA?
Por la IRA de no alcanzar mi DESEO.
¿Por qué me APEGO al rechazo?
Porque IGNORO su naturaleza…,

IGNORANCIA, APEGO e IRA,
los tres venenos fundamentales de la Mente,
las tres raíces del sufrimiento.

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